viernes, 14 de julio de 2017

El fin de la aventura


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La prisión preventiva dictada a Ollanta Humala y Nadine Heredia, marca el inicio del fin de esta pareja de aventureros. Es una medida grave dictada por el juez luego de evaluar los aportes probatorios del fiscal. En opinión del juez, tales pruebas son suficientes para condenar a la pareja de esposos a una pena superior a los cuatro años, por tanto, en resguardo del debido proceso, cree prudente acceder al requerimiento de prisión preventiva por 18 meses. Esto en virtud de los antecedentes de la pareja, ya que Ollanta anteriormente ha sobornado testigos y Nadine ha tratado reiteradas veces de entorpecer el proceso negando sus agendas y falseando su letra.

Estoy del lado de quienes detestan las prisiones preventivas. Creo que se abusa de esta figura en el Perú, básicamente por presión mediática. Pero también entiendo los fundamentos del fiscal y las razones del juez. No creo que haya sido fácil tomar esa decisión tan impopular. El hecho es que ya está en efecto y tanto Ollanta Humala como Nadine Heredia han sido recluidos. Me parece que tarde o temprano iba a suceder, pues hay montañas de evidencias de sus trapacerías.

Suele suceder que los delitos de alto vuelo son muy difíciles de probar, especialmente en la política, donde las conductas pueden estar reñidas con la moral pero no estar tipificadas como delitos. En el caso de Ollanta y Nadine, tenemos una verdadera organización familiar montada para enriquecerse mediante la política. Se aprovecharon de una democracia débil y boba para crear un seudo partido y embaucar a los incautos con discursos baratos. Es como crear una iglesia y predicar el evangelio para cobrar diezmos. Son diferentes modalidades para enriquecerse, aunque la política no solo puede ser el camino más rápido a una inmensa fortuna. sino a una vida llena de lujos y poder. 

Ollanta y Nadine se asociaron para irrumpir en la escena política de la manera más estrafalaria, en un momento en que la política peruana vivía su peor época. El caos generado por la caída de Fujimori fue la ocasión perfecta para el surgimiento de una serie de mamarrachos salidos de la nada, tratando de subirse al corso de la indignación popular para liderar el odio de las masas. El más oportunista fue Alejandro Toledo, un sujeto histriónico y desgarbado, con poses de prócer incaico. Le resultó fácil llegar al poder, pero no gobernar. Además del descontento popular tuvo que soportar la ridícula asonada de los hermanos Humala tratando de darle un golpe. Ollanta quedó libre y Antauro, preso. Y es allí cuando empieza realmente la carrera meteórica de Ollanta Humala. Además, ya Toledo había probado que en el Perú cualquier idiota podía llegar a presidente aprovechando el descontento popular. Esa ha sido la fórmula del éxito político siempre. Solo hemos pasado de condenar a los "partidos y políticos tradicionales" en abstracto, a condenar al fujimorismo en particular.

Debido a sus desplantes y opiniones desaforadas, Ollanta Humala fue convertido por los medios en una mega estrella de la política. Entonces inició con su esposa la aventura del partido político propio, donde Ollanta asumió el perfil del líder radical antisistema, muy en la onda de moda impuesta por Hugo Chávez. Tanto que este decidió apadrinarlo. Ollanta se convirtió así en el peón que Chávez tenía en el Perú para su gran proyecto continental bolivariano. Eran los años de la bonanza petrolera y de las ambiciones chavistas por dominar la escena política de Latinoamérica y el Caribe con su socialismo del siglo XXI. Ollanta encajó perfectamente en esa maquinaria delirante, y esa fue la razón por la que recibió todo el apoyo venezolano.

El chorro de dinero venezolano y el nuevo estándar de vida enloqueció a los Humala-Heredia. En poco tiempo pasaron a ser el foco de atención de varios trepadores de baja estofa, de esos que andan buscando algún resquicio para ingresar a la política. Ollanta y Nadine se vieron rodeados de adulones y financistas ansiosos por formar parte de su organización. No había nada de ideales ni proyectos patrióticos. Se trataba únicamente de embaucar a la mayor cantidad de idiotas posible, repitiendo las clásicas boberías que les encanta oir, básicamente lucha contra la corrupción, antifujimorismo, justicia social, dignidad, desarrollo y otras tonterías por el estilo.

La fórmula de Ollanta fue un éxito total. Para las elecciones del 2006 aun no tenían inscrito legalmente el partido pero se dieron maña para meterse a un viejo y oxidado vientre de alquiler. El partido UPP creado por Pérez de Cuéllar para competir con Fujimori en 1995 estaba abandonado y vacío pero inscrito en el ONPE. El único que tenía la llave era José Vega, y aprovechó la popularidad de Ollanta para darle vida al partido. Así fue como Ollanta fue candidato presidencial y terminó disputando la segunda vuelta con Alan García. En menos de tres años se había convertido en un fenómeno político sin saber leer ni escribir. 

Las cosas le salieron tan bien a Ollanta que decidió perfeccionar su maquinaria política. La plata le llegaba sola por todos lados. Incluso tenía ya su grupo parlamentario que le entregaba un diezmo. Logró formalizar su propio partido con una estructura básicamente familiar, donde Nadine Heredia y sus parientes jugaban los roles principales. Mientras tanto, el escenario político del continente cambiaba. El chavismo languidecía por la baja del precio del petroleo y la enfermedad de Chávez. Por otro lado, Lula trataba de empoderar su propio imperio arrebatándole a Hugo Chávez la batuta con que dirigía Latinoamérica. Así fue que para las elecciones del 2011 Ollanta dejó de ser un peón de Hugo Chávez y se convirtió en el alfil de Lula sin ningún problema. 

Para Ollanta y Nadine la política era solo negocios. Desde el principio lo vieron así. No tenían ningún plan ideológico ni pretensiones revolucionarias ni objetivos sociales. Todo se resumía a ganar dinero a través del poder y más nada. Por eso nunca les importó con qué clase de personas se aliaban, siempre que les ofrecieran apoyo y dinero. De este modo pasaban de un coche a otro y de un clan a otro, con la facilidad con que se cambiaban de camiseta. En el Perú la izquierda se entusiasmó con Humala y lo convirtió en líder, confiando en que sería el hombre de los cambios históricos esperados por el loquerío de izquierda. Ollanta no tuvo reparos en aceptar ese apoyo y en cacarear las consignas idiotas que les gustaban oír a los delirantes del rojerío.

En las elecciones del 2011 Ollanta Humala disputó la final con Keiko Fujimori desatando las más bajas pasiones de una nueva caterva de enfermos mentales conformados por el antifujimorismo. Con el apoyo inusitado de este nuevo frente irracional encabezado por el rojerío, acompañados además por los fracasados y defenestrados del ayer, como Mario Vargas Llosa y sus amigos del Fredemo, Ollanta acabó ganando las elecciones. Coronó así su meteórica carrera de trepador sin escrúpulos. Pronto sus aliados se darían cuenta que Ollanta no estaba dispuesto a tomarse en serio el rollo de la Gran Transformación ni cosas por el estilo. A decir verdad, ni siquiera había leído el gigantesco mamotreto del plan de gobierno preparado por los rojos, así que los desembarcó en menos de tres meses. 

Durante su gobierno, Ollanta y Nadine darían muestras de que carecían de objetivos políticos. Lo suyo era ostentar el poder, llenarse de lujos y rodearse de tontos útiles para sus fines. Nunca tuvieron escrúpulos para desvincularse de la gente que le resultaba incómoda o inútil. Su partido empezó a desgranarse, sus aliados se separaron y los seguidores se desilusionaron. Al final de su mandato ya no tenían ni partido ni amigos, y no se presentaron a las elecciones del 2016 porque carecían de candidatos y de bases. Peor aun, ya tenían procesos fiscales en su contra. 

Si bien Ollanta y Nadine supieron armar la maquinaria para llegar al poder, ayudados por muchos en ese proyecto político, no fueron capaces de ir más allá de sus ambiciones personales. Una vez en el poder se encandilaron por el brillo del lujo y se dejaron seducir por el poder y la vanidad. Nadine Heredia opacó a su marido en la ostentación del poder y del lujo. Hasta se tomó la libertad de viajar en el avión presidencial. Ambos habían colmado todos sus sueños y pretensiones, y por eso mismo fueron incapaces de atisbar más allá. No sabían que había un más allá. 

Hoy a la parejita Humala-Heredia le toca pagar sus locas aventuras. Lo harán básicamente porque en su desdén se quedaron sin amigos. Al perder su organización partidaria ya ni siquiera tienen forma de capitalizar el poco caudal político que pudieran tener. Carecen de poder y son presa fácil de los enemigos que supieron ganar. No son pocos. Son ellos quienes ahora están delatándolos. De esas manos salieron las agendas de Nadine que acabaron en la justicia. Hoy todos los señalan. 

Una historia con final triste. Muchos están apenados viéndolos entrar a su presidio. Piensan en los hijos de la pareja y hasta condenan el mandato judicial tildándolo de abusivo. Pero la justicia es así de fría y ciega. Lo importante es que nos ilustre como precedente para que nunca más permitamos que una banda de aventureros se tome el país por asalto engatusando a los incautos. Acá hay más culpables que Ollanta y Nadine. También cargan con su culpa quienes los encumbraron, sea por la razón que sea. No valen excusas ahora. Siempre estuvo claro la clase de trepadores que eran.

domingo, 9 de julio de 2017

Otra marcha de infantes infectados


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más salió este viernes el corso infantil de los nakos. Lo que se puede concluir de esta última manifestación de histeria fascista contra un grupo político y, en particular, contra un ex presidente enfermo y anciano, es que la estupidez y el odio son buenas aliadas de la ignorancia y la juventud. De hecho, la gran mayoría de manifestantes de odio antifujimorista son jóvenes menores de treinta años, lo cual los descalifica para tener una opinión válida sobre los noventa. No tienen la vivencia ni la perspectiva histórica para valorar los hechos. Solo conocen los cuentos, mitos y mentiras que se repiten en medios y redes. La mayoría son solo jóvenes adoctrinados por la izquierda en el antifujimorismo, del mismo modo en que Sendero Luminoso les cuenta sus propios cuentos para reclutarlos a su favor. A eso se dedica la izquierda en las universidades.

Nuevamente se hicieron presentes en la marcha contra Fujimori todas la lacras de izquierda: comunistas, socialistas, ambientalistas, antauristas, sindicalistas, oenegeros, colectores rojos, partiduchos de izquierda, dirigentes políticos, artistas progres, ex terroristas, así como los infaltables familiares de los terroristas cargando las fotos de sus angelitos. Esta vez se sintió la ausencia del hoy ministro de cultura, Salvador del Solar. Tal vez también PPK hubiera querido salir a marchar, como intentó hacerlo en la campaña junto a los nakos. A estas alturas ya cualquier cosa se puede esperar de este presidente y de su gabinete de lujo.

También hemos vuelto a disfrutar el espectáculo patético de las jovencitas de talleres de arte progre, escenificando los mitos rojos sobre el fujimorismo, como el de las esterilizaciones forzadas con sus úteros de cartón. Esta vez ensayaron nueva coreografía con un show barato digno de cómicos ambulantes, en el que las chicas repetían como zombies: "somos las campesinas que no pudiste esterilizar", unas siete veces. De risa. ¿Se lo creerán realmente?

La verdad es que nadie menor de 30 años tiene competencia moral para juzgar los noventa. Carecen de los elementos de juicio. No vivieron lo que era el Perú en los setenta y ochenta. Nunca escucharon detonar un coche bomba, nunca tuvieron que llorar ni velar a un pariente o amigo asesinado por Sendero Luminoso o el MRTA. Nunca tuvieron que hacer horas de cola en el sol o la lluvia para comprar alimentos básicos racionados. Nunca vivieron en la crisis económica, la hiperinflación, la escasez, la miseria, el miedo. Nunca tuvieron que verse obligados a abandonar el país para tener un futuro, porque acá no había ninguna esperanza. Más de la mitad de la generación de los setenta y ochenta tuvo que huir y largarse de este país, abandonando su barrio, sus amigos y sus padres, para forjarse un futuro afuera porque acá solo se esperaba el triunfo de Sendero Luminoso.

Estos jóvenes marchantes de hoy pertenecen a la época del crecimiento económico, de la opulencia de nuestra economía boyante, de la libertad económica y la libre importación, de los supermercados repletos de productos, de los grifos modernos, de las carreteras en buen estado. No saben cómo era la vida antes y cómo se consiguió superar la crisis para entrar en la senda del desarrollo. Ni siquiera saben a quién se lo tienen que agradecer.

Nada de esto conocen los jóvenes imberbes que salen a marchar con sus estúpidos cartelitos contra Fujimori, creyéndose la conciencia moral del país. No son más que una masa de ignorantes adiestrados por el rojerío con cuentos de terror, como los que escriben en cada comentario de las redes: Fujimori ratero, asesino, corrupto, traidor y otras babosadas por el estilo. Miserables que solo viven del insulto y el odio sin tener conocimientos mínimos de la verdad. Idiotas que siguen creyendo las mentiras de las esterilizaciones forzadas, que fueron denunciadas cinco veces por los rojos ante la Fiscalía y que fueron archivas las cinco veces porque no son más que un montón de mentiras. Tontos que siguen repitiendo la estupidez de los US$ 6 mil millones robados por Fujimori o el mitos de las maletas llenas de oro, etc.  

No vale la pena responder una a una las idioteces que cacarean estos ignorantes. Todas son falsas. Hasta el cuento de que renunció por fax es falso. Nunca se han inventado tantas mentiras para engañar a los jóvenes y embarrar a un personaje. Siempre se han tejido mentiras alrededor de Haya, de Belaúnde, y hasta de PPK se dicen cuentos. Pero con Fujimori ya llegaron al nivel del delirio y la estupidez. 

Lo importante es que estas marchitas de zombies anda cada vez más desprestigiada. Cada vez son menos. Su patético espectáculo causa más hilaridad que entusiasmo. Los videos que graban las supuestas líderes de opinión solo provocan risas, cuando no pena o lástima. Se trata de la escoria que toda sociedad tiene que soportar. Solo que acá tienen mucha prensa y hacen mucho ruido. Son una minoría bulliciosa y alharacosa, pero no son ni de lejos las élites pensantes. Son solo masas de borregos amaestrados en el odio y repitiendo consignas.

sábado, 8 de julio de 2017

La real Contraloría que necesitamos


Por: Álvaro Israel Pinto Cárdenas
        Centro de Estudios Liberales

Este martes pasado, se publicó la Resolución Legislativa del Congreso por la que se remueve a Edgar Alarcón del cargo de Contralor, y se declara la vacancia del puesto. Ante esta situación algunas preguntas comunes son: ¿quién será el próximo Contralor? ¿qué cualidades debe tener el sucesor? ¿será mejor, o peor que el anterior? Sin embargo, también hay preguntas un poco más profundas como: ¿quién controla al Contralor?, ¿qué hacemos con la Contraloría? ó, ¿necesitamos una Contraloría?

Se dice, “Una cosa son las instituciones, y otra, las personas que ocupan cargos en ellas”. Pero, la Contraloría no es una institución, sino más bien, una agencia impuesta por la Ley. Las verdaderas instituciones son creaciones espontáneas fruto de las interacciones humanas, en las que no se puede identificar a un único creador. Son prácticas, son hábitos que perduran debido a su utilidad para lograr los objetivos que los individuos se plantean en su vida.  Así, el control del poder político SI podría considerarse como institución, pues canaliza la desconfianza de que sean otros quienes usen dinero nuestro dinero, y no, nosotros. Además, nadie puede arrogarse propiedad sobre esta práctica como para evitar que otro también la use. Prueba de ello, es la variedad de destapes de corrupción difundidos por los medios de comunicación que nos permite tener idea de la magnitud del problema.

Pero la Contraloría monopoliza el control gracias a competencias en la Constitución y en la ley. Y es que, no debiéramos conformarnos con tener UNA sola Contraloría estatal; sino tantas como sean necesarias, pero privadas. Después de todo, no hay razón para que cualquier individuo, o grupo de ellos, no pueda acceder a la información del uso del dinero del Contribuyente -mal llamado recurso público o del Estado- ya sea para adquirir bienes, servicios, o para realizar obras.

Con Contralorías Privadas -es decir, sin una Contraloría General Estatal que monopolice la función de control- tendríamos la posibilidad de tener mecanismos de control realmente INDEPENDIENTES y AUTÓNOMOS; y no como ahora que tenemos una agencia única, eminentemente política y totalmente permeable a la corrupción; pues depende del Estado para funcionar. Estos Emprendimientos Privados de Control, podrían ser asociaciones lucrativas, o no; pero totalmente financiadas de manera voluntaria por los ciudadanos que valoramos el control político. Así, aparecería -realmente- el sentido de responsabilidad ausente en las agencias estatales.

martes, 4 de julio de 2017

Otro diálogo forzado Keiko-PPK


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

En los últimos tiempos el diálogo se ha convertido en sinónimo de circo y mecedora. Se convoca con bombos y platillos cada vez que el ambiente está crispado. El show normalmente se lleva a cabo en palacio de gobierno y solo sirve para la pose y las fotos. Los contrincantes políticos guardan temporalmente sus lanzas para mostrar su mejor sonrisa a la prensa. La escena se repitió varias veces en el gobierno pasado, caracterizado por su confrontación con el Apra y el fujimorismo. De todos esos circos de diálogo solo salieron buenas fotos y nada más, pues Ollanta y Nadine seguían en lo suyo y nunca se guardaron un adjetivo para el oponente.

En el actual gobierno la cosa no es muy diferente. PPK es un gobernante autista y apocado que se subió al corso antifujimorista y descendió a las cloacas de los nakos a comprar los pocos votos que necesitaba para ganarle a Keiko. Pero el mismo PPK no dejó de insultar a Keiko de las peores formas, llamándola incluso ladrona. Además hubo personajes que no ahorraron insultos como la vicepresidenta Mercédez Araoz. No había necesidad de llegar tan bajo y copiar el muladar que fue la campaña del 2011 gracias a la jauría descerebrada del antifujimorismo progre, y menos aun sabiendo que el fujimorismo ya tenía la mayoría absoluta del Congreso. Desde allí ya era visible la falta de criterio político de PPK. No es raro pues notar que el circo del diálogo se usa más en gobiernos débiles y confrontacionales que no usan el diálogo como herramienta política sino como pose y salvavidas.

Todos estos antecedentes de campaña hacían imposible un acercamiento natural entre gobierno y fujimorismo. Por su parte, el antifujimorismo, con su natural estupidez, criticó a Keiko por no correr a estrechar la mano de PPK después del flash electoral, y por no entregarse en cuerpo y alma a apoyarlo. La llamaron desde resentida hasta antipatriota. Pero qué más cabe esperar de la pobreza mental del antifujimorismo, si viven culpando al fujimorismo por todo.

Era al presidente a quien le correspondía disculparse luego de la campaña para iniciar un gobierno de unidad nacional, de ancha base, empleando el diálogo como instrumento permanente de la política en aras del consenso y buscando la gobernabilidad a través de pactos. ¿Qué hizo este gobierno? Nada. Peor aun, se puso a retar a la oposición copiando el estilo de Ollanta Humala. Mantuvo a la plaga de caviares y nakos en sus puestos, nombró como ministros a progres antifujimoristas declarados como del Solar y camuflados como Marisol Pérez Tello, se puso a jugar con el indulto de Alberto Fujimori, etc. Con esa estrategia de confrontación abierta contra la mayoría parlamentaria es imposible que tenga un buen gobierno, más aun cuando carece de partido y de bases. 

En lo que va del año, este gobierno ha demostrado estar pasmado en todo aspecto. Los problemas lo están rebasando. La economía está detenida y el desempleo empeora. Se han metido solos en líos por tratar de sacar adelante megaproyectos cuestionados. Han perdido medio año entrampados solo en lo de Chinchero, mientras otros proyectos siguen trabados. La mejor excusa del gobierno y sus ayayeros ha sido culpar al fujimorismo y al contralor. Han tenido el cuajo de llamar "oposición obstruccionista" a la mayoría del Congreso. 

Pero hoy se le acabaron esos cuentos al gobierno y sus ayayeros, porque ha sido el fujimorismo el que mandó a su casa al contralor, y ha sido Keiko la que ha invitado al autista de PPK a dialogar. Ya más no se le puede ayudar a este gobierno desconcertado. ¿Qué más quieren?

Si bien el gesto de Keiko es importante para mostrarle a todo el mundo que no existe ningún revanchismo ni afán de obstruir al gobierno, difícilmente podemos esperar algo de este diálogo. En primer lugar porque PPK sigue siendo un rehén de la caviarada antifujimorista. En segundo lugar, porque sabe que no tiene fuerza real para negociar. Keiko es la lideresa de un partido popular que tiene bases y convocatoria, mientras que PPK es un bluf, carece de partido y por ahora solo es líder de los nakos. PPK es el dueño de la pelota pero no va a querer compartir el juego con FP porque se le irían encima los desquiciados del antifujimorismo que tiene como únicos aliados. Así no cabe esperar nada de este diálogo, salvo buenas fotos para la historia. Lo que no acabo de entender es para qué metió Keiko a Luis Bedoya Reyes en el asunto.

Lo más probable es que después del encuentro PPK-Keiko siga la próxima función de este circo del diálogo con el club de fantasmas del Acuerdo Nacional. Una reminiscencia de los desesperados diálogos emprendidos por Alejandro Toledo para salvar su pellejo. Ya es hora de que sepulten ese falso y patético "Acuerdo Nacional" que solo ha servido para montar el circo del diálogo desde los nefastos días de Toledo. El único lugar para acuerdos nacionales es el Congreso, y el diálogo es una práctica política permanente, no una función de circo. 

sábado, 1 de julio de 2017

Pobrezas y miserias del antifujimorismo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez
Fuente: El Montonero

Los autoproclamados “defensores de la moral” y “luchadores anticorrupción”, pero que solo se dedican a combatir al fujimorismo, haciéndose de la vista gorda ante los corruptos y sospechosos de genocidio de los últimos tiempos, suelen decir que el fujimorismo envileció la política. La política siempre ha sido sucia porque el poder seduce primero a los seres más nefastos. Lo malo es que la gente vote por ellos y solo por odio. El principal instigador del odio político siempre ha sido la izquierda. Ellos votaron por Fujimori solo por odio a Vargas Llosa. Siempre votan por odio. Lo que envilece la política es el odio, junto a las mentiras que se usan para alimentarlo todos los días. Y todo eso es y siempre ha sido la especialidad de la izquierda.

El antifujimorismo ha terminado envileciendo no sólo la política sino incluso a la sociedad, y básicamente ha envenenado a los jóvenes. Lo que vemos en estos días, luego del anuncio de un posible indulto a Fujimori, es francamente denigrante y desolador. Uno termina asqueado de leer tanta miseria desatada en las redes. Y no son trolls anónimos, sino personajes célebres de medios quienes, cual pabellón de enfermos mentales de odio, salieron a proferir los más abyectos y ruines tuits contra Alberto Fujimori. Nunca había visto tanto odio enfermizo desatado en las redes desde la campaña electoral. 

Me cuentan que una ONG caviar reclutó a este grupo selecto de “comunicadores” para emprender una asquerosa campaña de demolición a Alberto Fujimori en las redes para impedir el indulto, utilizando los mismos mensajes generados por algún troll center. Un genio progre decidió aprovechar la indignación popular por el terrible incendio en Las Malvinas, y no tuvo reparo moral alguno en repartir el libreto de que Fujimori era responsable de la informalidad en el Perú. El mensaje ruin fue cacareado sin decoro por este cuartel de miserables, a cambio de unos cuantos dólares.

Es fácil engañar a la gente, especialmente a los jóvenes, porque la ignorancia cunde en estos tiempos. Pero lo peor es que nadie los encara. Ni siquiera el fujimorismo, que nunca hizo nada por desmentir la leyenda negra que la izquierda montó alrededor de los noventa. Nunca se dignaron examinar el trabajo ni el informe de la CVR. Peor aún, Keiko Fujimori inclinó la cabeza ante esa felonía intelectual que insulta a su padre desde la primera página, solo por cálculo político. Un error garrafal porque nada de lo que haga doblegará el corazón infectado de la caviarada.

Con las manos libres, la izquierda se ha dedicado en los últimos años a satanizar los noventa, al punto que para muchos ya es la peor década de la historia; y Alberto Fujimori, el personaje más siniestro. A partir de ese relato perverso y falaz, es muy fácil incentivar el odio, que siempre ha sido el principal combustible político de la izquierda. De eso vive la izquierda.

Entiendo perfectamente que la izquierda odie a Fujimori porque derrotó a sus cuadros terroristas y desmontó el esquema socialista implantado por Velasco. Pero me extraña ver a tantos jóvenes engañados y otros mayorcitos que parecen haber olvidado lo que era el Perú en 1990. Sé que muchos vivían en el extranjero disfrutando de holguras y nunca escucharon un coche bomba ni sintieron miedo de salir de sus casas. Sería bueno recordar algo de principios de los 90 grosso modo.

Para empezar, el Perú no tenía un sol en sus arcas. El Estado no podía pagar ni su planilla, y hasta llegó a pagar con cheques sin fondo. La deuda externa era de unos US$ 25,000 millones y no se pagaba. Éramos morosos y estábamos en la lista negra de todos los bancos. Nadie nos prestaba plata. No había inversiones ni  recaudación fiscal. Las cuantiosas y gigantescas empresas públicas no aportaban nada. Peor aún, acumularon pérdidas por US$ 20,000 millones, una cifra similar a la destrucción causada por las hordas de la izquierda terrorista. Los billetes valían menos cada día por la hiperinflación. Cada mes se necesitaba más billetes y el Estado no tenía plata para importarlos. El BCR tuvo que sacar en circulación unos horrorosos cheques de gerencia. Se cobraba semanal para no perder liquidez. Era imposible hacer un presupuesto y las cifras no cabían en las pantallas. No se podía transitar por el país porque las carreteras estaban destruidas por falta de mantenimiento. Los sindicatos comunistas paralizaban todo a cada rato. Dos tercios del país estaba en manos del terrorismo y Sendero Luminoso se paseaba por Lima detonando coches bomba y asesinando dirigentes. Podemos seguir el recuento tenebroso de lo que vivimos pero faltaría mucho espacio. Basta decir que esa fue la herencia que dejó Alan García, quien coronó con creces el desastre legado por Velasco. A principios de los 90 la gente ya no tenía esperanza, vivía con miedo y solo pensaba en salir del país. Mucha gente ya se había ido.

Para rescatar al país del desastre fue indispensable deshacerse de las quebradas empresas públicas que nos arrastraban al hoyo presupuestal, hundiéndonos más cada año. Con ellas desaparecieron los sindicatos comunistas, que solo eran una plaga de parásitos mafiosos que vivían con gollerías y chantajeaban al Estado y al país con sus huelgas. También fue necesario eliminar a una buena cantidad de burócratas que habían infestado el aparato público, especialmente durante el gobierno aprista. No cabía ni un alfiler en las oficinas públicas. Se hizo un plan de racionalización incentivando renuncias con suculentos beneficios. Las empresas públicas fueron rematadas al mejor postor y en algunos casos se logró cifras inesperadas, como la que pagó Telefónica por la CPT, con más de  US$ 2,000 millones, cuando el segundo postor solo ofrecía US$ 450. No fue como dice el farsante de César Hildebrandt, un regalo a Telefónica. En realidad se pagó muchísimo más de lo que valía la obsoleta CPT-Entel. 

La recuperación del Perú requirió varias medidas drásticas y dolorosas. Nada es gratis en la vida. El país necesitaba una cirugía al corazón a pecho abierto. Pero finalmente se logró salir del hoyo y eso es lo que importa. Lo demás es charlatanería barata y miseria progre. ¿Que hubo corrupción y excesos? Claro que los hubo. Siempre los hay. ¿En qué régimen no los hubo? Pero eso ya fue juzgado y los culpables están pagando cárcel. Ese no es el punto ahora ni es lo más relevante para discutir. 

Lo que no debemos olvidar jamás, como peruanos decentes, es que la recuperación del país se la debemos a Alberto Fujimori. Gracias a él este país sobrevivió y se puso en las sendas del desarrollo. Si eso no sabemos reconocer eso y nos dejamos llevar por la lacra social de izquierda que vive insultándolo y difamándolo hasta por cosas que no hizo, seríamos una sociedad ruin que no merece el futuro por el que se trabajó y sufrió tanto. Parece que muchos anhelan volver a la miseria de los ochenta. Tal vez se lo merecen. Este país da tanta pena a veces. No dejemos que estos miserables nos roben la esperanza de ser un país exitoso. No volveremos a la miseria de ser un país socialista.

sábado, 24 de junio de 2017

La convicción ideológica en el error


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Al tercer día de iniciado el incendio en el edificio Las Malvinas, no han tardado en aparecer los sabuesos buscadores de culpables, en especial desde la izquierda, donde abundan expertos en esta especialidad, sobre todo cuando los responsables se ubican en la vereda de enfrente. Por supuesto, siempre hallan culpable al alcalde de Lima, Luis Castañeda, uno de sus favoritos objetivos de campaña. Pero también es típico encontrar genios progresistas que aprovechan este tipo de tragedias para culpar al "sistema". 

No son pocos los gurús caviares que salen en la TV anunciando con voz engolada que "el sistema se ha agotado". Tampoco hace falta posar como genio para decir estas cosas, ya que hasta el desequilibrado mental de Daniel Abugattás lo repite incansablemente: "el sistema ya no da más". Hoy leo un artículo que va por lal misma línea, del siempre cándido caviarón Eduardo Dargent titulado: "La tragedia es también ideológica", donde arma una buena ensalada de conceptos errados, confundiendo fiscalización con regulación e informalidad. Habría que aclararle algunas cosas.

Se dice, me parece, que estamos equivocados quienes pedimos menos Estado y menos regulación, ya que las consecuencias son las que hemos visto en el incendio: trabajadores informales prácticamente explotados que han muerto encerrados con candado. Lo primero que habría que preguntarse es ¿por qué esos jóvenes arriesgan sus vidas para trabajar en tales condiciones? La respuesta es simple: porque no encuentran otras alternativas. Es así de simple. La tasa de desempleo juvenil en el Perú es la más alta de la región y ya ronda el 20% de la juventud. En otras palabras, a los jóvenes les resulta muy difícil encontrar empleo, por lo que acaban recluidos en un contenedor metálico explotados bajo llave. 

Debemos analizar las causas de este desempleo juvenil. Y la causa es solo una: la excesiva sobreregulación laboral que padece el Perú. Esto no es un cuento ni un mito de la derecha. Es lo que establecen diversos organismos internacionales, empezando por la propia OIT. El Perú está entre los 15 países con mayor rigidez laboral en el mundo. Contratar empleados legalmente es muy caro, y luego es casi imposible despedir un trabajador cuando ya no lo necesitas. Tenemos décadas de frustración laboral, con una tasa de 70% de informalidad en el empleo, porque nadie quiere cargar con el 60% de sobrecosto al trabajo exigido por las leyes peruanas. Es así de simple. Esta realidad no es otra cosa que el fiel reflejo de la sobreregulación estatal. 

Lamentablemente el progresismo es ciego ante las evidencias de la realidad. Para ellos pesan más sus delirios ideológicos, sus clichés baratos como el "derecho al trabajo digno", la sacrosanta "estabilidad laboral" y los consabidos "derechos laborales". Toda esta indigesta parafernalia ideológica alrededor del empleo es lo que nos tiene con las patéticas cifras que hemos indicado, y esta situación penosa es la gran responsable de tragedias de explotación juvenil como la que acabamos de descubrir con horror en el edificio siniestrado, y otras muchas que aun no vemos.

Por desgracia, los intentos del gobierno por paliar el desempleo juvenil han sido respondidos por la juventud progresista con marchas de protesta, pues prefieren seguir ociosos, con un "desempleo digno", antes que trabajar sin las clásicas gollerías otorgadas por ley. Estos jóvenes progres prefieren vivir soñando con sus castillos ideológicos antes que trabajar formalmente. Lo peor de todo es que con esta actitud inmadura, condenan a miles de jóvenes pobres a recurrir a centros clandestinos de explotación laboral, bajo condiciones realmente penosas por carecer de alternativas.

Respondiendo al señor Dargent, habría que decirle que sí, la sobreregulación laboral es la gran responsable de la tragedia de explotación juvenil, y también es la sobreregulación y la sobreposición de responsabilidades diseminadas entre un sinnúmero de autoridades, la responsable de la falta de supervisión y del peloteo de las culpas. Menos Estado y menos regulación no implican menor autoridad ni menor rigor. Es todo lo contrario.

PPK amenazado por la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más el indulto a Fujimori vuelve a tomar protagonismo en la política nacional, y siempre por boca de PPK. En su última entrevista a un medio inglés dijo que ya es momento de evaluar el indulto. Eso ha sido suficiente para que toda la plaga de zombies comecerebros del antifujimorismo cavernario salgan de sus barracones para amenazar a PPK de todas las formas posibles.

Todo el gallinero progre está alborotado. La santa patrona de la caviarada, Rosa María Palacios, se apuró a escribir un artículo donde amenaza a PPK con ser procesado ante la CIDH si otorga el indulto a Fujimori. Varios opinólogos de izquierda han vuelto a publicar sus argumentos jurídicos en contra del indulto a Fujimori. En realidad son solo leguleyadas. La Constitución está por encima de todas las leyes y esta faculta al presidente a otorgar una serie de gracias sin limitación alguna. 

El numeral 21 del artículo 118 de la Constitución dice textualmente que es una atribución del presidente: "Conceder indultos y conmutar penas. Ejercer el derecho de gracia en beneficio de los procesados en los casos en que la etapa de instrucción haya excedido el doble de su plazo más su ampliatoria". Así de simple y claro. No dice siquiera "de acuerdo a ley". 

Existe dentro de la política penitenciaria una Comisión de Gracias Presidenciales, con su reglamento, que se ocupa de tramitar los pedidos de gracia que presentan los internos. Pero esto no limita las potestades constitucionales del presidente. Tampoco lo pueden hacer los tratados ya que tienen la misma fuerza de una ley, es decir, están por debajo de la Constitución y hasta pueden ser denunciados por el presidente, es decir, rechazados, tal como lo ha hecho Donald Trump con el TPP.  Así que en realidad, nada impide que PPK indulte a Fujimori. Lo puede hacer en cualquier momento aunque chille toda la caterva de progres y caviares. 

Pero más allá de las razones jurídicas, el progresismo amenaza a PPK con armarle alboroto en las calles. Ahora resulta que los parásitos que viven marchando cada vez que se sienten "indignados", no se indignaron ante las revelaciones de la mega corrupción de Odebrecht, ni ante la impunidad del Capitán Carlos y la frescura total de la usurpadora Nadine Heredia. Por esa corrupción no dicen nada. Por esos asesinatos de Madre Mía no arman su escándalo, ni salen a organizar a las "víctimas" para pasearlas por los foros, como hicieron con los de La Cantuta y Barrios Altos. Nada de eso. Estas lacras sociales del rojerío solo se indignan cuando se trata de Fujimori, el hombre que exterminó a los terroristas de izquierda y arrojó a la basura el Estado socialista fallido y la Constitución heredada del velasquismo. Y es que nunca van a perdonarle a Fujimori haber lapidado a la izquierda y enviado al tacho de la basura de la historia.

Esa es toda la verdad. Que se vayan a otra parte con su pose de luchadores anticorrupción y con su cuento de indignados por los derechos humanos. A las inmundicas de la izquierda nunca les importaron los derechos humanos hasta que empezaron a capturar a sus terroristas. Allí fue cuando empezaron a armar sus ONGs pro terrucas como Aprodeh, para defender a sus terroristas. Tampoco les importó jamás la corrupción, como es evidente ante su asqueroso silencio sobre las delaciones ventiladas en el caso Lava Jato, donde toda la izquierda latinoamericana está embarrada.

PPK no debería tener miedo del indulto. La gran mayoría del pueblo peruano está a favor del indulto. El indulto sería un acto de justicia para enmendar el mafioso juicio que tuvo Fujimori, totalmente pervertido, donde el juez se apoderó del caso, prácticamente le quitó el caso al fiscal para hacer lo que le vino en gana, incluso fabricando acusaciones que no existían en el expediente fiscal, y condenando sin pruebas, gracias a un complot urdido con amigos por correo electrónico. Todo ese juicio fue una farsa. Le cargaron gratuitamente los crímenes de Barrios altos y La Cantuta solo para condenarlo a la mayor pena posible, y encima le chantaron la referencia a la lesa humanidad para complicarlo más. Esa condena revela toda la saña, perversión y maldad de un miserable que en vez de justicia procedió a su venganza personal. Fujimori ya pagó 11 años de cárcel y es más que suficiente por los delitos comunes que cometió. En este momento ya es un preso político de la izquierda terruca.

Tampoco es una cuestión de chantaje, un toma y daca. Las relaciones entre el Ejecutivo y el Congreso deben pasar por un proceso de diálogo político, acercamientos que lleven a acuerdos concretos. Eso nada tiene que ver con el indulto. Tampoco se puede condicionar a Fuerza Popular para que se haga de la vista gorda frente a las torpezas y negociados del gobierno. Aunque muchos mienten alegando una oposición destructiva del fujimorismo, eso es absoluta y completamente falso. Nadie puede mencionar siquiera tres políticas públicas que hayan sido obstruidas por el Congreso. Ni siquiera una sola. Hay un acompañamiento y apoyo en todas las políticas del gobierno. Si el gobierno no hace más por el país y la economía no es culpa del Congreso. Pero tampoco le pueden pedir que se haga de la vista gorda con las torpezas de los ministros.

Como ya se ha demostrado numéricamente, en este primer año de gobierno se han producido menos citaciones de ministros al Congreso que en los últimos tres gobiernos. Dos ministros han salido por el empeño del propio gobierno en sacar como sea el proyecto Chinchero. No por culpa del Congreso. Así que vayamos poniendo las cosas en claro y no nos dejemos llevar por las pataletas del circo de zombies comecerebros del antifujimorismo patológico de izquierda. A ellos solo hay que ignorarlos y dejarlos chillar que para eso nomás sirven. Nunca han aportado nada al país más que circo callejero.

Mientras sigamos presos del dogmatismo ideológico de la izquierda en materia de empleo, mientras sigamos idolatrando los ídolos de barro de la "estabilidad laboral" y se siga pregonando la intangibilidad de  "derechos laborales" y nos sigan metiendo el floro barato del "empleo digno", sin permitirnos modernizar el sector laboral liberalizándolo de tantas cargas y taras, seguiremos en la misma penosa realidad. Aumentar la regulación y la fiscalización solo servirá para ajustarnos más el nudo de la soga que ya tenemos en el cuello.

martes, 20 de junio de 2017

Thorne se atornilla


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El ministro Alfredo Thorne decidió prolongar su agonía y morir con clase. En lugar de renunciar ha invitado al Congreso a que le corten la cabeza, lo cual sucederá tarde o temprano. La jugada de forzar una "cuestión de confianza" no es más que otro intento de chantaje de este ministro, pero esta vez al Congreso. Sin embargo, no le ha dado resultados porque en su caso no corresponde esa figura. Así que al Congreso no le queda más que afilar la espada. 

Muy incómoda es la situación de este gobierno. A poco de cumplir un año no tiene nada bueno que ofrecer. La economía continúa en picada y los servicios del Estado siguen colapsados y sin solución a la vista. No hay ninguna reforma en marcha y los grandes temas que han acaparado últimamente las portadas solo tienen que ver con los escándalos de Chinchero. 

La única estrategia política del gobierno es montar el mito del Congreso opositor. A esa narrativa apunta su numeroso equipo de prensa y propaganda, desde reconocidos columnistas mermeleros, hasta caricaturistas de medios y trolls de redes. La idea es culpar al fujimorismo de la mala marcha del gobierno. En esa dirección apunta el pedido del ministro Thorne. Está buscando que sea el Congreso quien lo censure para que luego el gobierno pueda victimizarse achacando toda la responsabilidad a la "oposición intransigente".

Pero la narrativa no cuaja porque nadie se lo cree. A decir verdad, el fujimorismo anda bastante flojo en su tarea de oposición. Si no fuera por el Apra, Acción Popular y el Frente Amplio, este Congreso sería el más complaciente del siglo. Si el gobierno carece de cuadros políticos, el fujimorismo no es una excepción. La mayoría de los congresistas fujimoristas son debutantes y a veces no saben ni para qué lado patean la pelota, por lo que varias veces terminan siguiéndoles el juego al Frente Amplio (derecho del agua) o a Acción Popular (prohibición de la leche en polvo). Ejemplos sobran.

En medio de este desbarajuste el país marcha a la deriva. En el gobierno anterior el proyecto Conga se trajo abajo al gabinete en pleno en menos de tres meses. Ahora tenemos que Chinchero le está costando ya dos ministros a este gobierno. Pero lo peor es que PPK carece de reflejos. Camina a paso de tortuga y nadie sabe qué ocupa su mente. Se está volviendo impredecible.

Lo único que nos queda es cruzar los dedos y esperar. 

sábado, 17 de junio de 2017

El gobierno deshoja margaritas


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

A estas alturas es ya seguro que Alfredo Thorne empacó sus cosas y está con el equipaje listo para salir del Ministerio de Economía y Finanzas. El mismo viernes, al volver del Congreso, improvisó una especie de anticipo de despedida frente al personal del MEF. Lo único que debe estar meditando o discutiendo con el presidente es si renuncia o espera la censura del Congreso. Es probable que se siente a esperar la censura ya anunciada para cargarle un pasivo a la oposición, con lo cual solo perjudica su sector, pues el Congreso va a tomarse sus tiempos y mientras tanto, habrá una especie de pato rengo a cargo del MEF, la cartera más importante del Ejecutivo.

Desde la prensa progre-caviar siguen disparando contra el fujimorismo, acusándolos de todo cuanto ocurre y, en particular, culpando a Keiko, a quien señalan como una especie de maléfica figura que desde la sombra dirige la campaña contra el gobierno y orquesta una tenebrosa oposición. Bonito cuento pero falso como todo mito caviar. En la oposición están presentes el Frente Amplio, Acción Popular y el Apra. Todos están a favor de la censura del ministro Thorne, tras la difusión del audio de su conversación con el contralor Edgar Alarcón. Y es que realmente no caber otra cosa. 

Nadie ha puesto en tela de juicio los títulos nobiliarios y académicos del ministro Alfredo Thorne, ni su capacidad intelectual, ni su hombría, ni su fe, ni su honestidad. Todo lo que se le achaca es una inconducta funcional, si cabe el término, al pretender condicionar el presupuesto de la Contraloría al apoyo del contralor al proyecto de Chinchero. Nada más eso. Y para colmo, lo hizo comprometiendo al presidente en la extorsión al decir: "Yo ya firmé. Falta que firme el presidente, pero me ha pedido que primero hable con usted para pedirle su apoyo a Chinchero". Palabras más o menos es lo que se escucha y se entiende claramente. Eso basta para mandarlo a su casa. Personalmente no tengo ninguna duda de que PPK le encargó tal cosa. 

El affaire Thorne-Alarcón es apenas un botón de muestra de los compromisos que este gobierno tiene con Kuntur Wasi. Es decir, el audio revela que todos los chismes salidos del MEF y del entorno palaciego son ciertos. PPK está comprometido hasta los huesos con Kuntur Wasi, una empresa en la que laboran algunos de sus más cercanos colaboradores y que además han sido aportantes de su campaña. ¿Por qué tanto interés en Chinchero? En el Perú tenemos varios mega proyectos iniciados y paralizados, como la ampliación del aeropuerto Jorge Chávez, la linea 2 del metro, Tía María, etc. Y siguen paralizados.

Tanto interés han mostrado por Chinchero que hasta el mismo presidente se arremangó la camisa para explicar en una pizarra la fórmula mágica con la que sacarían adelante el proyecto. A pesar del amplio y unánime cuestionamiento a las adendas de contratos de mega proyectos, lo primero que hicieron fue firmar una adenda para el contrato de Chinchero, lo que le costó el puesto al ministro de Transportes. En buena cuenta, la adenda consistía en financiar a la empresa Kuntur Wasi, ya que se trata de una empresa insolvente, para que así el contrato pudiera ser ejecutable. Y es que el contrato, como dijo Thorne, fue elaborado a la medida de la empresa, como si fuera un terno de sastre. Y este gobierno le estaba entallando la cintura. Esta adenda también le costó el puesto a Fiorella Molinelli y otros que acabaron denunciados penalmente por la Contraloría, más allá de que ese informe sea bueno o malo. Que nadie venga pues a decir que la espantosa situación política en que se encuentra ahora el gobierno de lujo es culpa de "la oposición intransigente del fujimorismo". 

Ha sido el propio gobierno el que se ha puesto la soga al cuello. Ellos mismos han arriesgado toda su reputación a un solo proyecto: Chinchero. El nuevo ministro de Transportes, Bruno Giuffra, puso paños fríos anunciando que se había rescindido el contrato de Chinchero, aunque hasta ahora nadie sabe cuánto le pagará el gobierno a Kuntur Wasi. Ese lío aun está por venir. Es decir, los vientos de Chinchero todavía seguirán soplando y pueden tumbarse aun la nave del gobierno. Pero nada de esto es culpa de la oposición. No hace falta oposición cuando el gobierno es tan torpe. 

Es muy difícil entender la estrategia de PPK. Al parecer ni siquiera tiene una estrategia. Nunca le preocupó formar una ancha base política que le diera sustento y gobernabilidad. Pudo haberlo hecho con facilidad porque sus ideas son concordantes con los de varios partidos. Pero a PPK simplemente nunca le importó crear una alianza mínima. No sabemos si se trata de soberbia o fue, como dicen algunos, rápidamente capturado por el establishment progre-caviar sectario y antifujimorista, con lo cual estuvo impedido de ir al diálogo político con otras fuerzas. La soledad de PPK es peligrosa. No se puede gobernar sin partido, sin militancia, sin cuadros propios y casi sin bancada. Rodearse de progres y caviares expertos en nada no le va a servir de mucha ayuda.

Esta es la situación. Que no vengan a contarnos cuentos de que hay una oposición intransigente que está empeñada en traerse abajo al gobierno. Hay un Congreso que tiene que hacer su trabajo. Y si le dan insumos para moler carne, lo harán. Sin duda. No dejemos que la estridencia de los discursos nos engañen. Tampoco dejemos que el cargamontón de la prostiprensa palaciega contra del fujimorismo nos haga perder de vista la realidad. Hay quienes creen que el fundamento de la política es combatir al fujimorismo como el principal o el único mal del país. No ven más allá. Para eso viven. Pero la realidad es mucho más amplia y compleja de lo que perciben tales sectores.

viernes, 16 de junio de 2017

Intolerancia a la lactosa


Por: Richard Campos Villalobos 

La cofradía estatista-populista se ha ido de nauseas por la leche. Han armado todo un espectáculo farandulero con el afán de ganar imagen de defensores del consumidor. Lo peor es que asumen su estulticia con una acusación falaz contra la empresa Gloria. Es que no se puede esperar otra cosa de esta gente primitiva más que una ridícula posición en contra de todo lo que sea empresa. La monumental histeria colectiva por la leche que, según algunos, “no es leche”, se inicia porque el Grupo Gloria quería exportar al mercado panameño su producto Pura Vida, pero las regulaciones panameñas observaron el etiquetado. Eso fue suficiente para desatar la histeria colectiva contra el producto y contra todo el Grupo Gloria. 

No sé si el mejor análisis de este caso corresponde al campo social, político o patológico. El político que más berrinche ha hecho es, para variar, Yonhy Lescano, un impresentable personaje que se cuelga de cualquier escandalete para posar como defensor del pueblo. Un día pretendió prohibir la pornografía porque, según su iluminado entender, es la culpable de las violaciones sexuales. La reacción en cadena contra la leche incluyó patrioterismos de callejón, acusando a Gloria de "chilena” y otras aberraciones del más pobre nivel mental. Pero peor resultó la genial idea de regresar a la Edad Media para que todos ordeñen una vaca y gocen de la verdadera leche pura ya que Gloria no la vende. 

Es que desde hace algún tiempo los políticos han encontrado en la prédica anti mercado y anti empresa una forma de publicidad gratuita, pues satanizar a las empresas parece rendir excelentes réditos, les permite posar como defensores del consumidor. Con todo este asunto de la alimentación saludable, tan de moda, no sería redituable políticamente que nuestros políticos vayan a revisar las condiciones en que los mercados populares venden carnes. Tampoco sería bien visto si Digesa se dignara en supervisar los productos que se venden a los escolares en las calles, alrededor de las escuelas, embolsadas artesanalmente. 

Sería interesante que Lescano vaya a fiscalizar los bares de mala muerte donde se consumen mezclas de licores sin registro de ninguna clase. No lo hará. Es más fácil combatir a Gloria exigiéndole que deje de "estafar" a los ciudadanos. Eso sí rinde titulares. Es más fácil ganarse a los ignorantes de las redes sociales y de la prensa chicha de izquierda. La pose anti empresa vende mucho, y si es contra una gran industria mejor. Eso es más redituable que revisar la salubridad de los algodones de azúcar en las ferias populares o inspeccionar la canchita pop corn que venden en la puerta de los colegios en los barrios pobres. 

Todo este circo infame armado contra la empresa Gloria es una vergüenza. Pinta de cuerpo entero a estos farsantes de la política que se cobijan en el Congreso y en el poder, así como a los mercaderes de la prensa basura, incapaces de defender verdaderamente al ciudadano y a los niños. Prefieren armar circos baratos de indignados contra una gran empresa formal. Son una vergüenza para todo el país.

domingo, 11 de junio de 2017

Trump posterga el fin del mundo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El progresismo mundial sigue alborotado por el retiro de los EEUU del Acuerdo de París, de la mano del presidente Donald Trump, quien no está dispuesto a seguir malgastando dinero público y frenando el desarrollo económico e industrial de su país en aras de un delirio socialista. El famoso Acuerdo de París es un club de políticos poseros cuyo único interés es figurar retratados en la estampita oficial de "salvadores del planeta". Eso es todo. Más allá de tal pose, les interesa un comino malgastar dineros públicos de sus respectivos países en proyectos estrafalarios y delirantes como "salvar el planeta" o "detener el cambio climático".  

El progresismo mundial ya no sabe cómo meter más cuento con el "cambio climático". Como lo han hecho siempre, apelan a la ignorancia y al miedo de la gente. Lo que hacen es sembrar el pánico con un falso "peligro inminente" y luego venden su sebo de culebra como la única cura milagrosa. Como ya es sabido, tras la debacle del comunismo mundial a principios de los 90, la izquierda estuvo tramando una nueva forma de capturar la política mundial, y encontró en el ambientalismo una buena cabecera de playa donde desembarcar. Utilizando todo su poder en los organismos internacionales, en especial en la ONU, desarrollaron una fina estrategia que involucró la prostitución de la ciencia, reclutando investigadores a quienes se les prometía fondos de investigación para probar el calentamiento global y sus horribles repercusiones. 

Naturalmente, solo seguían recibiendo estos fondos quienes iban en la dirección correcta del cambio climático, y solo se hacían públicos los hallazgos favorables al apocalipsis climático. Luego vino el despliegue de conferencias climáticas, documentales y hasta películas, incluyendo, para variar, el activismo fanático de progres comprometidos, como Michael Moore y Leonardo Di Caprio, entre muchos otros que pugnaban por detener el "capitalismo salvaje" y reclamaban por implantar un "nuevo orden mundial". El show estaba completo. La cereza del pastel fueron los políticos que se sumaron a la "causa del planeta" en costosas conferencias anuales desplegadas por todo el mundo, con el fin de detener el extractivismo petrolero, la quema de carbón en los países más pobres y comprometer miles de millones de dólares públicos en estrafalario proyectos.  

El recurso del miedo es un viejo truco que se ha usado a lo largo de toda la historia de la humanidad. Hoy ese cuento se llama "cambio climático". Para empezar, es una frase que encierra una redundancia ridícula porque si hay algo que cambia en este mundo es el clima. Este es cambiante por su propia naturaleza, y eso es lo que ha hecho siempre el clima: cambiar. El clima ha estado cambiando desde que este planeta apareció con atmósfera en medio del universo. Nada cambia tanto como el clima. Está cambiando desde antes de que apareciera la especie humana, y siempre cambiará, sin que los seres humanos puedan hacer absolutamente nada al respecto. Somos hormigas ante el clima que cambia influido por factores tremendos como el Sol, los océanos y la propia fuerza geotermal del planeta que se difunde a través de volcanes, tanto en la superficie como debajo de los mares, etc. 

El cuento del "calentamiento global" fue el primero en caerse solo porque la data mostraba que la temperatura dejó de subir por sí sola a fines de los 90. Entonces adoptaron el nuevo discurso de "cambio climático", con predicciones terroríficas basados en modelos matemáticos manoseados, documentales de horror climático y películas tenebrosas. El terrorismo climático se puso de moda y llegó a las más altas esferas de la política, donde los políticos no tardaron en aprovecharlo para posar como benefactores -ya no del país o de los pobres sino del planeta- con el lema "salvemos el planeta". Se sumaron a la huachafería anual de la "Hora del Planeta" para apagar las luces y otras poses por el estilo, incluyendo sacar dinero de los fondos públicos para regalarlo a tan noble causa. 

Por fortuna Donald Trump le ha puesto fin a tanta payasería. Seguramente el show continuará a cargo de actores de reparto que desean seguir con el espectáculo político. Pero la causa está herida de muerte. Trump ha autorizado las inversiones en el sector petrolero que Obama había cancelado. El mundo aun tiene mucho petroleo que puede seguir usando como combustible barato por más de tres siglos, tiempo en el cual, el propio capitalismo desarrollará novedosas tecnologías que harán más limpias la emisiones. Si hay que cuidar el planeta, debemos hacerlo principalmente de las toneladas de basura que se arrojan a los mares y ríos. Es más importante desarrollar políticas de reciclaje y manejo eficiente de basura y deshechos industriales, que armar circos climáticos en los que muy poco o nada podemos hacer. El planeta hay que cuidarlo pero sin farsas, cuentos ni aprovechamientos políticos. 

sábado, 10 de junio de 2017

Los corruptos se pasean mientras nos ocupamos de escándalos


Por: Juan Carlos Vásquez Peña

Las últimas semanas se han caracterizado por escandaletes de alto impacto en medios y redes sociales pero de poca relevancia sustancial. Estos escandaletes, fortuitos o no, están sirviendo para tapar lo realmente importante: que ya estamos bien adentrados en junio y hasta ahora no se tiene noticia de los corruptos con fuerte llegada en los medios, y, salvo “peces chicos y medios”,  no se tiene capturados a los más altos funcionarios beneficiados con la década en que la corrupción brasilera invadió todo el Perú y gran parte de Sudamérica como una plaga incontrolable.

La primera semana de junio, el escándalo se debió a la competencia de bebidas alcohólicas “Selección Mundial Bruselas”, realizada este año en Chile y donde el pisco peruano no podía competir con esa denominación por una ley interna del país anfitrión, por lo que algunos industriales peruanos decidieron participar siguiendo las normas sin hacerse mayores problemas. Pero acá se desató el escándalo y el patrioterismo destemplado, dedicando horas en programas periodísticos y noticieros al debate ocioso, hasta que Indecopi se vio obligado a actuar "de oficio" (definición usada para indicar que Indecopi actúa recién cuando hay escándalo de por medio) para meter su cuchara e impedir que las bodegas participen en el concurso, como si fuera su plata la que está en juego. En esos días también se venció la “confidencialidad” de las declaraciones de Odebrecht con respecto a los sobornados en otros países, pero a diferencia de Colombia, Panamá, Ecuador, República Dominicana, etc, aquí no se sabe hasta ahora quienes más son los involucrados en la trama corrupta, la cual según informaciones extraoficiales, incluyen 18 influyentes periodistas limeños.

La segunda semana de junio, cuando ya el escándalo del pisco había bajado, sale un tema venido de Panamá, sobre la leche Pura Vida que muestra una vaca en su etiqueta, aunque, como dice claramente la misma etiqueta, es una fórmula láctea. Nuevamente se armó el escándalo en medios y redes condenando a Gloria por "engañar" al público. Indecopi otra vez actúa “de oficio” para ordenar el retiro del producto del mercado hasta que el asunto se aclare. Y mientras tanto, un ministro “exThorneSionador” chantajea al contralor y sigue sin aparecer la lista de periodistas y gente de clase alta limeña implicada en las corruptelas de Odebrecht. Los peces gordos siguen libres y riéndose. Se libran de investigaciones (Graña, Barata), son excarcelados (Moreno) o ni los mencionan (Villarán, Humala, Toledo).

¿Qué nuevo escandalete se estará cocinando para esta tercera semana de junio? No se sabe aún, pero lo único cierto es que viviendo de escandalete en escandalete y sin acciones decididas contra los corruptos, cada día que nos acercamos al 2021, lo hacemos para votar otra vez con pánico y terror. La mayoría de gente está hastiada pero eso no lo nota la caviarada, que parece vivir los últimos días de Luis XVI, pensando en escapar del guillotinazo con vida y propiedades intactas.