martes, 4 de julio de 2017

Otro diálogo forzado Keiko-PPK


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

En los últimos tiempos el diálogo se ha convertido en sinónimo de circo y mecedora. Se convoca con bombos y platillos cada vez que el ambiente está crispado. El show normalmente se lleva a cabo en palacio de gobierno y solo sirve para la pose y las fotos. Los contrincantes políticos guardan temporalmente sus lanzas para mostrar su mejor sonrisa a la prensa. La escena se repitió varias veces en el gobierno pasado, caracterizado por su confrontación con el Apra y el fujimorismo. De todos esos circos de diálogo solo salieron buenas fotos y nada más, pues Ollanta y Nadine seguían en lo suyo y nunca se guardaron un adjetivo para el oponente.

En el actual gobierno la cosa no es muy diferente. PPK es un gobernante autista y apocado que se subió al corso antifujimorista y descendió a las cloacas de los nakos a comprar los pocos votos que necesitaba para ganarle a Keiko. Pero el mismo PPK no dejó de insultar a Keiko de las peores formas, llamándola incluso ladrona. Además hubo personajes que no ahorraron insultos como la vicepresidenta Mercédez Araoz. No había necesidad de llegar tan bajo y copiar el muladar que fue la campaña del 2011 gracias a la jauría descerebrada del antifujimorismo progre, y menos aun sabiendo que el fujimorismo ya tenía la mayoría absoluta del Congreso. Desde allí ya era visible la falta de criterio político de PPK. No es raro pues notar que el circo del diálogo se usa más en gobiernos débiles y confrontacionales que no usan el diálogo como herramienta política sino como pose y salvavidas.

Todos estos antecedentes de campaña hacían imposible un acercamiento natural entre gobierno y fujimorismo. Por su parte, el antifujimorismo, con su natural estupidez, criticó a Keiko por no correr a estrechar la mano de PPK después del flash electoral, y por no entregarse en cuerpo y alma a apoyarlo. La llamaron desde resentida hasta antipatriota. Pero qué más cabe esperar de la pobreza mental del antifujimorismo, si viven culpando al fujimorismo por todo.

Era al presidente a quien le correspondía disculparse luego de la campaña para iniciar un gobierno de unidad nacional, de ancha base, empleando el diálogo como instrumento permanente de la política en aras del consenso y buscando la gobernabilidad a través de pactos. ¿Qué hizo este gobierno? Nada. Peor aun, se puso a retar a la oposición copiando el estilo de Ollanta Humala. Mantuvo a la plaga de caviares y nakos en sus puestos, nombró como ministros a progres antifujimoristas declarados como del Solar y camuflados como Marisol Pérez Tello, se puso a jugar con el indulto de Alberto Fujimori, etc. Con esa estrategia de confrontación abierta contra la mayoría parlamentaria es imposible que tenga un buen gobierno, más aun cuando carece de partido y de bases. 

En lo que va del año, este gobierno ha demostrado estar pasmado en todo aspecto. Los problemas lo están rebasando. La economía está detenida y el desempleo empeora. Se han metido solos en líos por tratar de sacar adelante megaproyectos cuestionados. Han perdido medio año entrampados solo en lo de Chinchero, mientras otros proyectos siguen trabados. La mejor excusa del gobierno y sus ayayeros ha sido culpar al fujimorismo y al contralor. Han tenido el cuajo de llamar "oposición obstruccionista" a la mayoría del Congreso. 

Pero hoy se le acabaron esos cuentos al gobierno y sus ayayeros, porque ha sido el fujimorismo el que mandó a su casa al contralor, y ha sido Keiko la que ha invitado al autista de PPK a dialogar. Ya más no se le puede ayudar a este gobierno desconcertado. ¿Qué más quieren?

Si bien el gesto de Keiko es importante para mostrarle a todo el mundo que no existe ningún revanchismo ni afán de obstruir al gobierno, difícilmente podemos esperar algo de este diálogo. En primer lugar porque PPK sigue siendo un rehén de la caviarada antifujimorista. En segundo lugar, porque sabe que no tiene fuerza real para negociar. Keiko es la lideresa de un partido popular que tiene bases y convocatoria, mientras que PPK es un bluf, carece de partido y por ahora solo es líder de los nakos. PPK es el dueño de la pelota pero no va a querer compartir el juego con FP porque se le irían encima los desquiciados del antifujimorismo que tiene como únicos aliados. Así no cabe esperar nada de este diálogo, salvo buenas fotos para la historia. Lo que no acabo de entender es para qué metió Keiko a Luis Bedoya Reyes en el asunto.

Lo más probable es que después del encuentro PPK-Keiko siga la próxima función de este circo del diálogo con el club de fantasmas del Acuerdo Nacional. Una reminiscencia de los desesperados diálogos emprendidos por Alejandro Toledo para salvar su pellejo. Ya es hora de que sepulten ese falso y patético "Acuerdo Nacional" que solo ha servido para montar el circo del diálogo desde los nefastos días de Toledo. El único lugar para acuerdos nacionales es el Congreso, y el diálogo es una práctica política permanente, no una función de circo.