domingo, 7 de septiembre de 2014

La candidata de los ricos y famosos


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Susana Villarán navega confiada por el mar de su desdicha. Y no le falta razón. Se metió a la campaña municipal en el 2010 como una aventura para distraerse de la monotonía del salón de belleza. No tenía ninguna opción. De pronto una serie de extrañas movidas sacaron de carrera al principal candidato dejando en lista a la salada Lourdes Flores, quien no le gana ni a su sombra. Se armó la campaña anti Lourdes y al final Susana ganó por un poto. Justo por un poto-audio que dejó a Lourdes como calzoncillo de camionero.

En la revocatoria Susana Villarán tenía 85% de desaprobación. Su gestión era un desastre. Todo le salía mal. Un año sin hacer nada más que investigar a Castañeda y darse un préstamo de la Caja Municipal. Y cuando parecía que la revocaban, zas, otro ventarrón de buena suerte la dejó en el sillón municipal. Ni siquiera el apoyo de la salada Lourdes Flores le afectó. ¿Cómo hizo ese milagro? Algunos dicen que fue Favre. No se sabe. El electarado limeño es impredecible.

A pesar de su 13% de aprobación frente al 50% de Castañeda, el optimismo de Susana Villarán está intacto. No solo eso. Se ha puesto hasta conchuda y lenguaraz. Le ha lanzado a Castañeda un reto para debatir sobre obras. ¿Se volvió loca la tía Bótox? ¿De qué obras piensa debatir? Y dice además que le va a ganar en la cancha. Susana se ha vuelto la Muhamad Ali de la política. Quiere bajarse al Mudo a punta de boquilla y floro. Solo le falta hacerle movimientos de Karate Kid.

La campaña de Susana tiene el mismo perfil de la revocatoria. Carteles vistosos inundan todo Lima mientras el frente amplio de progresistas badulaques y mermeleros mediáticos emprende batalla feroz en los medios y redes. La estrategia se repite: Susana-Honestidad vs Castañeda-Corrupción. También se repite la fórmula "reforma del transporte" vs "cultura combi". El Corredor Azul está llevando gente gratis y lo hará hasta después de las elecciones. Las fallas han sido cubiertas con las más increíbles excusas que van desde "faltan unidades porque es un éxito" hasta "la gente es tan bestia que no entiende los cambios ni las bondades del sistema". 

En este mes deben salir a dar la cara nuevamente todos los progresistas de la TV, los parásitos activistas,  artistas y figuritas públicas en decadencia, todos esos que tienen la lealtad comprada por la Gerencia de Cultura inventada por Villarán para manipular conciencias. Por su parte la prensa de izquierda ya empezó la campaña sucia de desprestigio de Castañeda tratando de cubrirlo con lodo a punta del trillado psicosocial de Comunicore, un engañabobos que no tiene cuándo acabar y que no acabará porque da resultados. Realmente hay idiotas que lo creen. Y es que la mayoría de la gente jamás se informa. Solo opinan a base de titulares y de chismes. Eso lo sabe bien la prensa de izquierda. La República presenta hoy en portada el caso Comunicore. Diario16 lo ha puesto en portada por dos meses sin fallar un solo día y Rosa María Palacios lo repite sin parar.

Salvo Martín Tanaka, nadie señala el hecho curioso de que Susana Villarán es la candidata de los ricos, de los sectores A y B, de los progres y caviares afincados en Miraflores, San Isidro, Surco y La Molina, distritos que precisamente la salvaron en la revocatoria. Susana Villarán representa a la izquierda cucufata, intelectualoide, aculturada y posera pero inútil y parásita. A la gentita bien de apellidos con alcurnia, rentistas y herederos de fortunas añejas, algunas ya agotadas y en franca bancarrota. No es raro que no sepan hacer nada y que solo quieran dedicarse a la cultura. Está por verse si Susana repite el milagro o el electarado lo hace nuevamente.

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